lunes, 23 de agosto de 2010

PIÑERA, GOLBORNE Y LOS 33


Al minero que escribió el mensaje desde el fondo de la mina San José hay que seguirlo en Twitter. En sólo 33 caracteres emitió el mensaje perfecto. No se necesitaba más para cambiar la historia de este domingo (fomingo, en lenguaje lolo) y transformarse en un gran e histórico día.

El Presidente Piñera tomó aquella hoja de cuaderno rasgada y la exhibió cuantas veces se la pidieron, consciente de que el “Estamos bien en el refugio los 33” era mucho más de lo que todo el mundo esperaba.

Hábil como él solo, Piñera había olfateado que las buenas nuevas se venían y por ello se sobrepuso al golpe de la muerte de su suegro y partió a Atacama por unas horas para ser no espectador sino protagonista en vivo y en directo.

Como se ha dado por cierto lo señalado por El Mercurio el domingo 15, en cuanto a que el Jefe de Estado no aceptó consejos de nadie de los muchos que le sugirieron que no corriera riesgos y se mantuviera alejado del drama de la mina -e incluso les paró el carro-, esta vez disfrutó al máximo el éxito de un extenuante trabajo de hombretones y un constante repicar de máquinas en pleno desierto.

Una manipulacioncilla de unos minutos permitió que S.E. fuera el que confirmara la noticia de que los 33 estaban bien, en el refugio. En efecto, según consigna La Tercera de este lunes, recibió la noticia del mensaje de las entrañas de Copiapó a las 14,30 horas en pleno vuelo y la exhibió a su llegada, a las 15,17 horas. Pero, ella era tan impactante que guardarse el testimonio por un breve lapso era lo de menos. Lo que importaba eran los vítores, los abrazos de los familiares, las banderas, y el “¡viva Chile, mierda!” que se mandó para la tele.

Aparentemente bien asesorado por el Equipo de Comunicaciones de La Moneda -si seguimos dando crédito a El Mercurio, que el 17/08 señaló que se había instalado en la zona para tal efecto-, el Ministro de Minería manejó estupendamente la puesta en escena y se cuidó de no quitarle el papel principal al jefe, como tiene que ser. Durante la previa, insistía en que todavía no había nada confirmado, pese a que ya la noticia había trascendido y, por lo mismo, la TV, las radios y los medios electrónicos en pleno se despercudieron y cambiaron su programación para hablarnos de que se había logrado contacto.

Laurence Golborne era la felicidad personificada, tras un comienzo completamente depresivo, al punto que fueron los familiares de los 33 los que le pidieron que dejara el derrotismo, al menos cuando estuviera con ellos. Y qué decir cuando se mandó la frasecita de que sería muy difícil encontrarlos con vida. Pero, que el tipo tiene cojones, los tiene. Ha estado día y noche con la gente y soportó estoicamente hasta la indignación colectiva, producto de la impotencia, cuando dio la impresión que todo era en vano. Y, además, como ha señalado su defensor Patricio Navia está convertido “en el mejor símbolo de la buena gestión”, que es lo que se pretende exhibir en esta época aliancista.

Hay quienes sostienen que el Ministro que en un momento buscaba que lo ayudaran a darse a conocer, porque estaba a la cola de los Secretarios de Estado ignorados en las encuestas, hoy no sólo ya tiene un lugar preponderante en el Gabinete, sino que es visto como carta para el Congreso. Es probable, pero primero tendrá que no sólo rescatar a los mineros, sino que explicar por qué no dio crédito a los sindicalistas que le avisaron los peligros que encerraba el mineral, tras un accidente que significó la mutilación de un trabajador (escuchar la voz del pueblo es parte de la buena gestión de un gobernante). Ahora, por cierto, hay responsables mucho más directos, como los dueños de la mina o quienes autorizaron su reapertura, aparentemente sin cumplir todas las disposiciones legales (por lo que en la Fiscalía y en la Comisión Investigadora de la Cámara se frotan las manos). En todo caso, tiempo de reivindicación, Golborne tiene. Desde ya, el rescate demorará, según los cálculos de los que saben, demorará meses.

En este marco, el único auténtico ganador -son los términos en que se manejan los avatares políticos y comunicacionales-, en lo que va corrido hasta ahora, es el Presidente Piñera, como queda reflejado en las felicitaciones de moros y cristianos. Claro que, aunque se sostenga que el Gobierno tiene margen para impulsar una nueva agenda, difícilmente él deje de estar constantemente preocupado y hablando de los 33 que hoy están bien en el refugio.