
El "impasse", como llamó la Vocera de Gobierno al Caso Otero se resolvió de la única manera que correspondía: la renuncia del Embajador de Chile en Argentina.
El canciller Alfredo Moreno dio justo en el clavo al sintetizar lo ocurrido: "Lo que quisiera es simplemente recalcar lo que ha hecho Miguel Otero. Es un gesto que aprecio y esto cierra el tema. Las declaraciones de Miguel Otero son personales, preguntado por temas personales de su historia. Pero, los embajadores de Chile son embajadores todo el día, y sobre todo cuando están en el país vecino. Me parece que esto no debería haber sucedido".
Es en este marco que el Gobierno puede dar por superado "el impasse", independientemente de que la Oposición exija un pronunciamiento del Presidente, quien hasta ahora ha guardado el más riguroso de los silencios.
En este episodio vale la pena tomar en cuenta el artículo “Función pública”, firmado por Hinde Pomeraniec, en el diario argentino Clarín, donde precisamente se publicó la entrevista que causó el fin de la corta carrera de Embajador de uno de los políticos chilenos más avezados, como es Miguel Otero, ex senador y ex dirigente de Renovación Nacional:
“Cuando tú eres un hombre público en un cargo público tienes que ser absolutamente transparente porque si no, quiere decir que la función no está bien cumplida. ¿Por qué voy a ocultar algo si estoy cumpliendo con mi obligación? No tengo por qué ocultarlo”. El embajador comenzó así la charla, hablando de la prensa y de la función primordial de este oficio para la defensa de la democracia. Fue el martes pasado, a las 11.30 de la mañana, en su despacho de la embajada en la calle Tagle, grabador encendido y apuntes de por medio. Conversación franca: preguntas, respuestas y repreguntas. Periodismo.
Ese mediodía, durante casi una hora el ahora ex embajador Miguel Otero habló del pasado, de la política y de sus ideas. Defendió sus convicciones con fervor, sin agresiones; sus palabras expresaban la opinión de muchos chilenos que aún hoy reconocen en la dictadura la puerta que abrió el camino al crecimiento económico de Chile.
Para esa matriz de pensamiento, los muertos de Pinochet son una postal oscura, casi el daño colateral del desarrollo. Pero ocurre que Otero hablaba como embajador de Chile en Argentina aunque luego de la mala repercusión de sus dichos haya buscado decir que lo hacía como persona y no como funcionario.
Un diplomático que hace públicas sus opiniones nunca deja de ser el representante de su país de origen,menos si habla ante un periodista. No en vano hablan tan poco.
1 comentarios:
Y teniendo una hija y un hijo asesores en temas comunicacionales (B2O), es aún más impresentable lo que dijo…
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