viernes 4 de junio de 2010

NO HACER QUE EL JEFE HAGA EL LOCO


Tres "materias" han cruzado las conversaciones relacionadas con la despedida del Presidente Piñera a la Selección Nacional de Fútbol: 1) El frío saludo que le habría dado el estratega Marcelo Bielsa; 2)el masaje a "Chupete" Suazo en la pierna equivocada; y 3) su demasiado coloquial discurso.

El número 3 es precisamente el que debería preocupar a La Moneda y el que ha provocado críticas bastante agudas tanto en las redes sociales como de los comentaristas de los medios de comunicación.


En efecto, los otros dos asuntos son más bien anecdóticos.

Si el apretón de manos que dio el entrenador fue insuficiente y muy menor comparado con la simpatía que derrochó en su oportunidad ante la entonces Presidenta Bachelet, es algo completamente interpretativo. Más allá de que no faltaron quienes coronaron de inmediato a Marcelo Bielsa como justito el líder de la oposición que hoy no existe.

En comentarios de casino, cundía -por cierto entre centroizquierdistas- una satisfacción máxima porque luego del mano a mano, Bielsa enfiló hacia otros rumbos, quizás a pensar en Honduras, y no participó de todo el encuentro.

El propósito del Presidente de ser una especie de poderoso brujo que con sólo tocar la pierna herida del máximo goleador de las eliminatorias podría sanarlo completamente causó hilaridad. No porque no fuera precisamente lo que quisieran hacer todos los futboleros del país, sino porque le sobó la pierna equivocada.

Claro no faltaron los que dijeron que menos mal que se equivocó, porque podría producirle una lesión mayor con el entusiasmo sanador. (A propósito, el tema de la inyección de plaquetas en la herida de Suazo es como caminar en la cornisa con los ojos vendados, a juzgar por lo que dijeron los propios especialistas, en cuanto a que era un asunto de interpretación. Esperemos que la tan temida señora FIFA tenga la misma interpretación que nosotros y no condene al calvo centrodelantero. Aunque, en las últimas horas, dicen que dijo que ya descartó la sospecha de doping por esta vía).

Chistoso, en todo caso, el nanai del Presi, que antes ya había interpelado públicamente al sanantonino para que se mejorara y metiera goles a cuanto rival se nos ponga por delante en Sudáfrica.

Lo realmente criticable, desde una perspectiva política comunicacional, fue el discurso del Jefe de Estado para despedir a nuestro representativo. El hecho de que se lanzara a desearle buenas vibras a los seleccionados llamándolos por sus apodos, algunos no precisamente muy agradables y que incluso les molesta, es un error de proporciones de quien tuvo la magnífica idea.

Hasta el joven mediocampista Mauricio Isla se dio el lujo de llamar la atención de que fue una falta de respeto de S.E. que tratara de "El Loco" al director técnico nacional. "El Presidente se refirió a todos con un apodo, haciendo alusión a como nos dice la prensa. En lo personal no me molestó que me dijera 'Huaso Cósmico', pero dentro del equipo a más de uno le molestó y si el Presidente se equivocó es cosa de él y tiene que decirlo", añadió. Claro que "Visogol", o sea Esteban Paredes, se lo tomó con humor, e incluso dijo que se volvería a teñir, porque ello le da suerte.

Es cierto que en el mundo del fútbol, y Piñera es parte de él, es común que llamar a los jugadores por sus seudónimos. Estos surgen del barrio, en los camarines o son "creativos" bautizos de los medios de comunicación. Pero, el Presidente es el Presidente y debe cuidarse de ciertos excesos.

O, mejor dicho,quien le colabora con ideas debe cuidar al Presidente. De manera que quien le sugirió a S.E. que tratara de "Huaso Cósmico", "Chupete", "Chupalla", "Palmatoria", "El Poeta", "El Mago", "Visogol", entre otros apelativos, a los cracks y, particularmente de "El Loco" al entrenador, debería recordar la principal máxima de un asesor: No hacer que el Jefe haga el loco.

A veces es mejor la sobriedad que el derroche de "simpatía" y una pequeña distancia a la cercanía del "¿somos amigos o no somos amigos?".

(Foto Presidencia.cl)